El bacheo en Oberá arrancó una etapa más ágil con la primera jornada concreta de una asfaltadora móvil y un camión cero kilómetro. El municipio puso el equipo a trabajar sobre avenida Libertad, después de pruebas previas, y apunta a tapar pozos chicos y medianos en menos tiempo, con menos gente y con dos cuadrillas en simultáneo.
La inversión ronda los 200 millones de pesos. Incluye la planta móvil de bacheo y el camión. El intendente Pablo Hassan supervisó el estreno cuando el clima permitió salir a la calle y dijo que, aunque la cifra es alta, el municipio espera amortizarla con eficiencia: menos vehículos, menos personal por frente y más cuadras por jornada.
Qué cambió en el operativo de calle
Hasta ahora, una reparación parecida pedía seis trabajadores, tres camiones y un rodillo compactador. El esquema nuevo funciona con cuatro personas: el conductor del camión, dos operarios del equipo y alguien que se ocupe de señalizar y ordenar el tránsito.
El conjunto trae además un compactador tipo “canguro” para los pozos chicos, que reemplaza al rodillo en ese tipo de daño. En la primera jornada, la cuadrilla cerró entre seis y siete baches en dos cuadras en alrededor de una hora y media. Con el método anterior, ese mismo tramo podía llevarse toda una mañana.
Hassan remarcó que no se trata solo de comprar una máquina: el objetivo es cambiar la forma de trabajar. “Es la primera vez que la veo funcionando. Los equipos del municipio estuvieron haciendo pruebas anteriormente, pero recién ahora se utiliza en un trabajo concreto”, señaló.
Dos frentes a la vez, sin dejar el equipo viejo
La asfaltadora móvil no reemplaza al parque que ya tenía Obras Públicas. Queda reservada para baches chicos y medianos. El equipo convencional seguirá en cortes de calzada, reconstrucciones profundas y daños grandes.
Esa división permite sostener dos cuadrillas al mismo tiempo. Una atiende el deterioro puntual recorriendo varias cuadras. La otra se queda en las intervenciones estructurales. El director de Obras y Servicios Públicos, Marcelo Gross, estimó que el nuevo equipo puede resolver entre cinco y seis cuadras por día, según la cantidad y el tamaño de los pozos.
El recorte de personal y de camiones por cada frente también libera recursos para cubrir más puntos de la ciudad. En una localidad que combina avenidas de alto tránsito, barrios con empedrado y calles que reciben lluvia intensa, esa capacidad de respuesta importa tanto como el material que se coloca.
Por dónde empieza el recorrido
El primer tramo fue avenida Libertad, desde el inicio hasta avenida Belgrano, con retorno al punto de partida. Después, la cuadrilla se mueve a avenida Andresito, con la idea de dejar esa arteria en mejores condiciones de cara a la Fiesta Nacional del Inmigrante.
El circuito sigue por avenida Sarmiento hasta avenida de las Américas. Recién cuando terminen esas prioridades, el municipio piensa partir Oberá en cuadrantes y avanzar sobre los baches chicos de cada zona. El plan busca primero las calles que más circulan y después el resto de la red urbana.
Esa lógica se apoya en una ciudad que, además del tránsito local, recibe visitantes cuando se arma la agenda de la zona Centro. La Ruta de los Inmigrantes en Oberá suma circuitos, museos y gastronomía alrededor de la fiesta; tener las avenidas de acceso en mejor estado es parte de esa misma experiencia, aunque el trabajo de bacheo sea cotidiano y no un evento.
Asfalto en caliente, salvo emergencia
El municipio prioriza asfalto en caliente. Según los equipos técnicos, dura más que la mezcla en frío. Hassan sostuvo que una reparación bien hecha con caliente puede mantenerse muchos años, siempre que no haya un problema hídrico debajo de la calzada: una vertiente, una filtración o agua acumulada pueden echar a perder el parche antes de tiempo.
El asfalto en frío queda para emergencias o para cuando no se puede desplegar el equipo de mezcla caliente. Sale más rápido y con menos gente, pero el municipio lo considera menos resistente.
Gross detalló dos tipos de mezcla caliente. En los trabajos profundos usan una composición gruesa, con agregados más grandes, para reconstruir la base. En las reparaciones superficiales aplican una mezcla fina, la misma que usaron en el estreno de la máquina.
Por qué el agua define cuánto dura el parche
En Misiones el suelo y la lluvia pesan tanto como el asfalto. Si el agua no escurre, el bache vuelve. Por eso el municipio insiste en mirar drenaje y base, no solo la superficie. Un parche prolijo sobre una calzada que se empapa termina siendo un gasto corto.
Esa lectura técnica explica también por qué el equipo nuevo no se usa para todo. Hay pozos que piden abrir más, recomponer base y compactar con otro parque. El valor de la asfaltadora móvil está en el daño cotidiano: el pozo que se abre después de una lluvia y que, si no se atiende, crece.
Una inversión pensada para amortizarse en la calle
Los 200 millones de pesos cubren máquina y camión. Hassan argumentó que el gasto se justifica si baja el costo operativo de cada intervención. Menos camiones por frente significa menos combustible, menos logística y más horas de trabajo útil sobre la calzada.
También cambia el impacto sobre el tránsito. Un operativo más chico ocupa menos espacio, señaliza más rápido y deja la calle antes. Para comercios y vecinos de avenida Libertad o Andresito, esa diferencia se nota en el día a día, no solo en un parte de obras.
El mismo criterio de equipamiento aparece en otros municipios que buscan responder a caminos y calles con recursos propios. El debate provincial sobre maquinaria vial para municipios de Misiones apunta a créditos para motoniveladoras, palas y equipos de mantenimiento. En Oberá, la compra ya está en la calle y se mide en cuadras tapadas, no en un anuncio.
Qué implica para vecinos y para el calendario de la ciudad
El bacheo en Oberá no es un tema menor cuando se acerca la Fiesta Nacional del Inmigrante y cuando las avenidas concentran colectivos, autos particulares y tránsito de carga local. Priorizar Andresito, Libertad, Sarmiento y avenida de las Américas busca primero las arterias que más se ven y que más se usan.
Después vendrá el trabajo por cuadrantes. Ahí el vecino de un barrio más alejado del centro debería ver intervenciones más frecuentes sobre pozos chicos, si el rendimiento de cinco o seis cuadras por jornada se sostiene. Eso depende del clima, de la cantidad de daños y de que no haya que desviar la cuadrilla a una emergencia.
La ciudad también se piensa como destino de paso dentro de la zona Centro. Localidades vecinas como Dos de Mayo apuestan a naturaleza y servicios para quien recorre la región. Una red urbana en mejor estado en Oberá no reemplaza esos atractivos, pero sí facilita llegar, circular y quedarse.
Límites que el municipio ya admite
Ni la máquina nueva ni el asfalto caliente resuelven un problema de drenaje. Hassan lo dijo con claridad: si hay agua debajo, el parche no dura. Tampoco alcanza una sola cuadrilla para toda la ciudad en una semana de lluvias.
El otro límite es operativo. El equipo rinde en pozos chicos y medianos. Los deterioros grandes siguen pidiendo el esquema tradicional. Si se mezcla mal esa prioridad, la máquina nueva termina parada o usada fuera de su función.
El municipio dice que va a separar esas tareas. El resultado se va a ver en las próximas semanas, cuando el recorrido salga de Libertad y llegue a Andresito y al resto de las avenidas previstas.
Dato útil
El operativo empezó en avenida Libertad y seguirá por Andresito, Sarmiento y avenida de las Américas. Quienes circulen por esas arterias pueden encontrar cortes parciales cortos, con señalización a cargo de un operario de la cuadrilla. El asfalto en caliente necesita tiempo de compactación: conviene respetar las vallas aunque el pozo ya se vea tapado.
Con información de: Economis y Oberá Online.





