Los alevines de pacú en Iguazú ya están en los tajamares de la aldea Yryapú. El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables entregó juveniles criados en el Parque Ecológico El Puma, en Candelaria, para que las familias de las 600 Hectáreas de Puerto Iguazú empiecen a criar una especie nativa con fines de autoconsumo y aprendizaje.
La jornada formó parte del programa provincial Criar para Conservar. No se trató de una suelta en el río, sino de una siembra controlada en estanques de la comunidad. El cacique Javier González lo resumió en una frase que circuló entre quienes participaron: tenían ganas de ver pacú en sus tajamares y esta vez pudieron hacerlo.
Qué se entregó en la aldea Yryapú
Los ejemplares son juveniles de pacú producidos en la Estación de Piscicultura del Parque Ecológico El Puma. El subsecretario de Ecología, Facundo Ringa, precisó que en lo que va del año el programa ya entregó más de 9.000 alevines y juveniles a distintos productores de Misiones. Yryapú se suma ahora a esa red de destinatarios, con la idea de que la experiencia no quede en una sola visita.
González remarcó que la comunidad todavía no tiene un manejo consolidado de la piscicultura. Por eso valoró tanto el pez como la explicación de cómo alimentarlo, cuidar la calidad del agua y evitar pérdidas en las primeras semanas. “No tenemos experiencia todavía, pero hoy ya tuvimos una oportunidad de aprender cómo se tienen que manejar”, dijo. El eje, para él, está en los chicos de la aldea: que vean el ciclo completo y no solo el momento de la entrega.
La directora de Investigación del Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), Cecilia Miranda, ubicó la acción en tres líneas a la vez: producción de especies nativas, fomento de la ictiología provincial y ciencia ciudadana con niños y adolescentes de Yryapú. El IMiBio acompañó la siembra junto con el Ministerio de Ecología.
Por qué el pacú y no otra especie
El pacú (Piaractus mesopotamicus) es un pez de la cuenca del Paraná y del Paraguay. En Misiones aparece en ríos, arroyos y, cada vez más, en estanques de chacra. Crece bien en aguas cálidas, acepta una dieta mixta y se adapta a tajamares si el oxígeno y la alimentación se sostienen. Por eso el Estado provincial lo eligió como pieza central de Criar para Conservar, junto con otras especies autóctonas que se reproducen en El Puma.
El programa nació con un doble objetivo. Por un lado, ofrecer a familias y pequeños productores una alternativa de proteína para la olla, sin presionar los cursos de agua con pesca furtiva. Por el otro, alimentar sueltas y actividades educativas que reconecten a las escuelas con los ríos. En 2025, en los primeros dos meses de marcha, ya habían salido más de 7.300 ejemplares hacia Fracrán, Campo Grande, El Soberbio y otras localidades. El número de 2026, con más de 9.000 unidades entregadas, muestra que la línea se mantuvo.
Esa lógica de producción local se parece, en escala distinta, a otras reconversiones que se ven en chacras misioneras. El cultivo de pimiento en chacras tabacaleras también apunta a diversificar la parcela y a pasar de la infraestructura a un producto concreto. En Yryapú el producto es el pez, y el “invernadero” es el tajamar.
El Puma, la fábrica de juveniles
El Parque Ecológico El Puma, en Candelaria, concentra la Estación de Hidrobiología y Piscicultura desde 2007. Ahí se seleccionan reproductores, se controla el agua y se alimenta a larvas y juveniles antes de cualquier traslado. El predio es una reserva de usos múltiples de unas 25 hectáreas: además de los piletones hay rehabilitación de fauna y educación ambiental.
Trasladar juveniles hasta Puerto Iguazú implica frío logístico, tiempo de viaje y un protocolo para que el pez no llegue estresado al tajamar. Por eso Ringa habló de continuidad: no alcanza con dejar los animales y volver a Posadas. El plan es volver para nuevas reproducciones y entregas, y acompañar el primer ciclo de crecimiento.
En la actividad estuvieron el ministro de Ecología, Martín Recamán; Ringa; el director ejecutivo del IMiBio, Emanuel Grassi; y el subsecretario de Ordenamiento Territorial, entre otros funcionarios. La presencia institucional no cambia el dato de fondo: el trabajo diario queda en manos de las familias de Yryapú.
Qué cambia para las 600 Hectáreas
La aldea Yryapú está en el predio de las 600 Hectáreas, en Puerto Iguazú, a pocos kilómetros del circuito turístico más visitado del país. Esa cercanía no garantiza por sí sola ingresos ni dieta. Un tajamar con pacú puede aportar pescado a la mesa y, si el manejo sale bien, un excedente para vender en la zona. También puede convertirse en un espacio de educación ambiental para las escuelas de la Triple Frontera.
Puerto Iguazú suele aparecer en la agenda por el turismo. El cierre de Iguazú Suena mostró otra cara de la ciudad: orquestas, chicos y un escenario comunitario. La entrega de alevines se mete en esa misma geografía, pero del lado de la producción y del monte. No compite con las pasarelas; las complementa con un dato que pocas veces se cuenta: hay comunidades que viven al lado del parque y necesitan proteína, no solo visitantes.
La piscicultura misionera no es nueva. La provincia concentra miles de estanques en chacras del centro y del norte, con estaciones como la de la Cooperativa Alto Uruguay en 25 de Mayo. El diferencial de Criar para Conservar es el origen estatal de los juveniles y el recorte explícito a especies nativas. No se trata de llenar tajamares con tilapia importada, sino de devolver pacú al circuito productivo y, cuando corresponde, a los ríos.
Cómo se cuida un tajamar en los primeros meses
Los técnicos suelen insistir en cuatro puntos cuando el pez llega chico. Primero, la calidad del agua: oxígeno, temperatura y ausencia de agrotóxicos o efluentes. Segundo, la densidad. Un tajamar sobrecargado termina en mortandad. Tercero, la comida. El pacú acepta balanceado, restos vegetales y, en etapas tempranas, alimento más proteico. Cuarto, el control de predadores y de escapes hacia arroyos vecinos.
En Yryapú ese protocolo recién empieza. Miranda habló de ciencia ciudadana precisamente para que los chicos registren lo que pasa en el agua: si los juveniles comen, si hay mortandad, si cambia el color o el olor del tajamar. Ese registro, si se sostiene, sirve tanto a la comunidad como al IMiBio.
El programa no reemplaza a otras herramientas productivas de la provincia. Los créditos para yerba mate o el precio del té acordado en Campo Viera cubren cadenas mucho más grandes. La piscicultura comunitaria opera en otra escala: pocas familias, un estanque, un ciclo de varios meses hasta el primer plato. El valor está en esa escala chica, no en las toneladas.
Qué sigue después de la siembra
Ringa dejó planteada una segunda etapa: nuevas entregas y, si el manejo acompaña, reproducción en el propio predio. Eso último es más exigente. Requiere reproductores, control hormonal o al menos un manejo reproductivo básico, y piletones diferenciados. No es el escenario inmediato de Yryapú. El escenario inmediato es que los juveniles sobrevivan el primer verano y que las familias no abandonen el tajamar cuando el trabajo diario apriete.
Criar para Conservar ya demostró que puede mover volumen: más de 9.000 ejemplares en 2026, después de los 7.300 del arranque de 2025. El número importa menos que el mapa. Cada entrega a una aldea, una escuela o un productor de frontera pone un pez nativo donde antes había un espejo de agua vacío o un tajamar usado para otra cosa.
En Iguazú, además, el relato ambiental suele quedar atado al Parque Nacional. Esta acción lo corre unos kilómetros hacia las 600 Hectáreas y lo baja a un dato concreto: hay pacú en los tajamares de Yryapú y hay vecinos dispuestos a aprender a criarlo.
Dato útil
- Programa: Criar para Conservar (Ministerio de Ecología).
- Especie entregada: juveniles de pacú de la Estación de Piscicultura de El Puma (Candelaria).
- Destino: tajamares de la aldea Yryapú, 600 Hectáreas, Puerto Iguazú.
- Volumen provincial 2026: más de 9.000 alevines y juveniles entregados a productores y comunidades.
Con información de: Economis y Canal 12 Misiones.




